
La Discreta Transformación de ACS en el Auge de la IA
A Florentino Pérez, conocido por su éxito en el ámbito deportivo y empresarial, no se le suele asociar con la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, ha sido capaz de anticipar una oportunidad monumental que trasciende sus áreas habituales de trabajo. En esta narrativa destacada, ACS, bajo su dirección, emerge como un protagonista inesperado en el crecimiento de infraestructura digital, destacándose no por software, sino por construir los pilares físicos de la revolución de la IA.
La ingeniería detrás de este éxito radica en Turner, la filial estadounidense de ACS. En 2025, ACS logró un beneficio neto de 950 millones de euros, un 15% más que el año anterior. Turner fue crucial, incrementando su contribución al resultado del grupo en un 66,6%, alcanzando los 549 millones de euros. Mientras que el núcleo de sus operaciones parece convencional —ladrillos y cemento—, Turner se adentra como constructora de centros de datos, especialmente a gran escala.
La IA necesita un soporte físico extensivo para sus operaciones, demandando grandes espacios para albergar infraestructura tecnológica con necesidades específicas de energía y seguridad. ACS ha invertido consistentemente en este nicho, reflejando un entendimiento profundo de las tendencias tecnológicas futuras. En 2025, firmó contratos significativos, como la construcción de un centro de 902 megavatios en Wisconsin, parte del programa Stargate, y su participación en el campus de Meta en Indiana, valorado en 10.000 millones de dólares.
Las cifras no dejan lugar a dudas. Durante 2025, ACS generó más de 9.000 millones de euros en ventas de centros de datos, entregando más de 9 GW de capacidad a nivel mundial, superando la capacidad instalada de toda España, que alcanza solamente los 7 GW. Este auge impulsó sus acciones un 115% en los últimos doce meses, llegando a casi 110 euros, un máximo histórico, frente a un moderado crecimiento del sector de la construcción de un 20%.
Perez va más allá de simples contratos. En 2026, ACS selló una alianza con Global Infrastructure Partners, ligada a BlackRock, para desarrollar una plataforma global de centros de datos con una capacidad inicial de 1,7 GW, comprando previamente la firma irlandesa Dornan por 436 millones de euros. A través de este movimiento, ACS se asegura de no solo construir, sino de compartir la propiedad de esta infraestructura crítica.
No obstante, el camino no está exento de desafíos. La dependencia del mercado estadounidense significa que cualquier fluctuación del dólar tiene un impacto significativo, en este caso, afectando negativamente más de cinco puntos porcentuales al crecimiento del beneficio neto debido a una devaluación del dólar superior al 10% en los últimos doce meses. Sin embargo, a pesar de la prudencia de los analistas, ACS prevé que el gasto en infraestructura se cuadruplique para 2034, apuntando a superar los 1.000 millones de euros en beneficios para 2026, marcando una silenciosa pero poderosa transformación industrial en España.
Turner liderea con un saldo de 39.000 millones de dólares en backlog para 2025, superando a competidores como DPR Construction, Holder, Skanska o AECOM. Su íntima colaboración con gigantes tecnológicos como Meta, Amazon y Microsoft es evidencia de su posición estratégica en el mercado global de centros de datos.
Finalmente, en medio del debate europeo sobre la soberanía digital, ACS, cuyo 63% de ingresos proviene de Norteamérica y solo un 8% de España, desafía el rostro tradicional de la industria española al convertirse en un actor vital en este campo más allá de sus fronteras, reflejando la ironía de una transformación que vincula a España con la infraestructura de la IA de manera indirecta.
