Centros de Datos en el Foco del Conflicto en Oriente Medio
Hace unos días, Irán atacó dos centros de datos en Emiratos Árabes y uno en Bahréin. Este ataque representa el primer golpe deliberado a centros de datos, evidenciando su importancia como infraestructura crítica al nivel de plantas energéticas.
Irán ha puesto en jaque la idea de establecer centros de datos en una de las zonas más inestables del planeta. A quién le pareció una buena idea construir estas infraestructuras en tal región es ahora objeto de escrutinio.
Durante un viaje a Arabia Saudí el año pasado, el entonces presidente Trump, junto con líderes tecnológicos como Elon Musk, Jensen Huang, Sam Altman y Sundar Pichai, anunciaron significativas inversiones para un complejo de centros de datos. Aunque estas iniciativas fueron potenciadas por la administración actual, la anterior, bajo el liderazgo de Biden, inició el camino al buscar una alianza con Emiratos para fortalecer su ecosistema de IA.
Razones Económicas Tras la Construcción
Las tecnológicas han sido motivadas a construir en Oriente Medio debido al ahorro. Los países del Golfo ofrecieron atractivos incentivos, incluyendo subsidios y energía barata. Además, implicaba evitar los retos de la red eléctrica en casa y resistencias comunitarias.
El negocio parecía redondo hasta los recientes eventos. Según Data Center Map, Emiratos y Arabia Saudita tienen 57 y 61 centros de datos respectivamente. Grandes empresas estadounidenses, como Amazon, poseen hasta nueve centros en la región.
Por otro lado, compañías como Microsoft tienen instalaciones en Emiratos Árabes y Qatar, y están construyendo en Arabia Saudita. Oracle y OpenAI están construyendo un megacentro en Abu Dabi que se espera alcance los 5GW.
El Precio de la Infraestructura
A pesar del auge en Oriente Medio, la infraestructura sigue siendo mínima en comparación con Estados Unidos, que cuenta con más de 4,000 instalaciones. Según Jensen Huang de NVIDIA, construir un centro de datos no es barato, cada gigavatio puede costar unos 50,000 millones de dólares.
La ironía es que los líderes tecnológicos, que en su momento posaron junto a Trump, ahora ven amenazadas sus infraestructuras por el conflicto causado.
Aunque intentaron reducir costos, esta decisión podría salir cara, un análisis evidente al revisar el capex proyectado para este año. La situación en Oriente Medio tras estos ataques subraya los riesgos inherentes a invertir en infraestructuras digitales en zonas conflictivas.
