Un año después: Las promesas incumplidas de la IA económica
Hace un año, Sam Altman predijo un futuro donde el coste de la inteligencia artificial (IA) convergería con el coste de la electricidad. Este ideal de acceso barato a la IA aún no se ha materializado. En cambio, se observa un fenómeno donde, además de consumir muchos tokens, estos se malgastan.
El fenómeno del tokenmaxxing y su impacto
El ‘tokenmaxxing’, el consumo desenfrenado de tokens como moda más que como necesidad, ha alarmado a las empresas. Éstas están gastando pequeñas fortunas en un intento por maximizar el beneficio de la IA, sin que esto se traduzca directamente en productividad. Un estudio de EntelligenceAI revela que por cada dólar invertido, solo 18 centavos llegan a producción, mientras que el 82% restante se dedica a corregir errores o a procesos que no aportan valor directo.
Empresas reconsideran sus inversiones en IA
Andrew Macdonald, COO de Uber, ha planteado dudas sobre la justificación de los altos gastos en IA cuando no mejoran la productividad. Esto llevó a Uber a recortar el gasto en modelos de Anthropic tras haber agotado su presupuesto anual en solo cuatro meses.
Desperdicio vs. uso eficiente de la IA
Expertos sugieren que se debe evitar usar IA sin propósito. En Amazon, se incentivó el uso de IA, pero esto llevó a muchos empleados a utilizarla para tareas triviales. Matan Gringberg, CEO de Factory, presenta un caso extremo donde empleados usaban modelos potentes para tareas simples, generando enorme gasto sin justificación. El punto es utilizar estos modelos adecuadamente.
El consumo exponencial de tokens y sus consecuencias
El CEO de Alphabet, Sundar Pichai, reveló que Google procesa más de 3.200 billones de tokens al mes, siete veces más que hace un año. Esto ha llevado a empresas a penalizar el uso trivial de IA. Herramientas agénticas como Claude Code o Codex incrementan el consumo al automatizar tareas de forma continua.
Ajuste en las políticas de consumo de tokens
Empresas como OpenAI y Anthropic han ajustado estrategias, limitando el uso de tarifas planas que permitían el consumo ilimitado de tokens. Se impulsa un modelo de pago por uso: cuanto más se utiliza, más se paga, promoviendo un consumo responsable.
